Y tu Amas o Quieres a alguien o algo?: Conoce las diferencias

Amar, querer, sentir. Son palabras que todos usamos a diario. Todo el mundo parece saber exactamente qué significan y como se usan, y sobre todo, cómo se ama, cómo se quiere y cómo se siente. Es como si viniera en las venas, en el código genético, es natural amar, querer y sentir. Sin embargo, es común en nuestros tiempos ver divorcios, parejas que se separan, uniones que no duran; y fuera del ámbito de la pareja, las relaciones humanas están llenas de conflictos, de peleas, de malos entendidos e incluso de gente que se junta solo por la obligación, por el qué dirán, o porque no les queda de otra, dado que llevan el mismo apellido.

Es común decir que “todas las parejas tiene problemas” o que “todas las parejas se pelean”. Pareciera que el conflicto también es parte de lo natural, de lo normal en las relaciones humanas. Es válido por tanto preguntarse, si es tan natural amarse y quererse, si es solo cuestión de dejarse llevar y ponerle un piloto automático a las relaciones, a las emociones; o si es necesario ponerle un poco de cabeza al asunto, de al menos equilibrarlo. Es válido pensar si existe un arte de amar¸ un arte de querer, y es necesario aprenderlo.

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Para empezar, es bueno distinguir a qué nos referimos cuando hablamos de amar y de querer. Aunque estén relacionadas, puesto que se puede querer y amar a la misma persona (o animal o incluso objeto), son maneras distintas de relacionarse. Eso es un primer punto de partida, amar y querer son maneras de encontrarnos, de relacionarnos con los demás. Cuando amamos/queremos, nos ponemos en una determinada posición frente a esa persona amada/querida.  El querer y el amar podrían tomarse como parte de una misma línea, donde un extremo sería amar y el querer estaría en un punto de menos intensidad, mientras que el otro extremo sería el odio y la mitad de la línea sería la indiferencia total, es decir una persona que no nos importa en lo absoluto. En otras palabras, la diferencia más visible entre amar y querer es un asunto de grado.

A que se refiere esta posición con respecto a otros, a que por un lado nos hacemos vulnerables frente a lo que esa persona pueda hacer (es decir, que nos dolerá más o nos hará más felices lo que esa persona haga); y por otro lado que esperaremos más cosas de esa persona. Esperamos más porque esa persona es más importante. Y mientras más intensa sea la emoción, más esperaremos y más nos importará lo que esa persona haga.

Pero esto es solo una parte del asunto; porque resulta que esa otra persona también tiene expectativas frente a nosotros (aunque solo sea que la dejemos en paz) y nuestras acciones tendrán un efecto en lo que esa persona quiera de nosotros, sienta hacia nosotros, espere de nosotros. Así que querer/amar es un asunto de dos no es solo decir la palabra Te amo. Es una relación, aunque sea una relación en la que la otra parte no haga nada, solo huya.

Por último, es necesario tener en cuenta las circunstancias, las limitaciones, el día a día. Además de lo que ambas partes ponen dentro de una relación, hay elementos que escapan del control de ambos, pero no por esto dejan de influir. Por ejemplo, conocer a esa pareja “perfecta” cuando ambos tienen una familia, hijos, etc.

En resumen, El arte de amar no solamente incluye manejar y conocer nuestras propias emociones, nuestros propios sentimientos, sino que también tiene que ver con lo que otra persona quiere, piensa, siente. Pero además incluye siempre cosas que juegan a favor o en contra de la relación, pero que deben ser tenidas en cuenta. Conocer y manejar todos estos elementos nos permitirá un mejor entendimiento de eso tan simple pero tan complicado y de lo que todos parecemos saber mucho.

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