Picar entre horas, ¿comemos por hambre o por ansiedad?

Picar entre horas es uno de las conductas que más ansiedad nos produce. Incontrolable, tiene un patrón que hace que se mantenga siempre por mucho que tratemos de evitarlo. Pensamos que tenemos un poco de hambre, tratamos de no ir a por comida y aumentamos nuestra ansiedad. Mientras ingerimos el picoteo reducimos dicha ansiedad, aumentando las probabilidades de que hagamos la conducta a pesar de lo mal que nos sentimos al acabar.

El hambre que nos surge entre las comidas es fácilmente evitable si realmente ponemos empeño. Lo primero es no reducir la cantidad normal de comida en los horarios habituales, evitando quedarnos con gula al no haber comido suficiente. Todo lo que nos surja en esa situación será más capricho y aburrimiento que auténtica necesidad de comer, y es aquí donde picamos por querer hacer algo diferente. En este caso debemos reconocer qué sentimos exactamente en el estómago, evitando comer nada y, sobre todo, pensar en la propia comida.

ansiedad

Si la ansiedad no para de crecer lo último que debemos hacer es comer para reducirla. Así es como fortalecemos el picar entre horas. Debemos buscar otro tipo de distracciones, como pueda ser hablar con un amigo, centrarnos en el trabajo o incluso utilizar medios puramente físicos, saliendo a la calle sin posibilidad de acceder a la comida.

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