Mitos y verdades sobre los cuidados del bebé

Existen varios mitos y verdades a la hora de hablar sobre los cuidados del bebé y la crianza en el hogar. En este artículo develaremos algunas falsedades y verdades a la hora de cuidar al recién nacido que tienes que saber. ¡Presta atención!

 

mitos y verdades sobre bebes

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Mitos, verdades y errores comunes

 

Los bebés deben ser bañado todos los días.

Falso. Los recién nacidos no necesitan un baño diario y hasta pueden esperar unos días antes del primer baño. Durante los días de verano se puede mantener el baño seco del bebé, para que se mantenga fresco, higienizado y limpio.

Los bebés deben conciliar el sueño en un ambiente silencioso.

Falso. Si tu bebé se acostumbra a dormir en absoluto silencio, lo más probable es que le cueste adaptarse al ruido, se despierte con algún sonido o le cueste dormirse en sitios con bullicio. Te aconsejamos que acostumbres a dormir a tu bebé con ruido de música, de la televisión o del ambiente.

Los bebés deben tener entre 6 y 8 cambios de pañal en 24 horas.

Verdadero. En un período de 24 horas, los bebés deberán ser cambiados un promedio de 6 y 8 veces. De esta manera estarán frescos y se evitará que sufran irritaciones.

La leche materna debe ser el alimento exclusivo hasta los 6 meses.

Verdadero. El mejor alimento para el bebé es la leche materna, ya que posee todos los nutrientes y anticuerpos que el recién nacido necesita para su desarrollo. La mayoría de los especialistas concuerda con que la leche de la madre debe ser el único alimento hasta los 5 o 6 meses, aunque hay quienes incorporan la alimentación sólida como complemento a partir de los 3 meses.

El bebé debe cumplir una rutina de sueño rigurosa.

Falso. Cada bebé es distinto y sus horas de sueño varían. No es necesario que cumpla con una rigurosa rutina de sueño, ya que esta puede variar y no habrá problemas.

La salida de los dientes produce molestias, sensibilidad y ganas de llevarse todo a la boca.

Verdadero. Los dientes salen entre los 4 y 12 meses y producen malestares e irritabilidad en los bebés. Para calmarlo puedes frotar las encías o darles un juguete o mordillo. Sin embargo, algunos bebés no sufren ningún síntoma visible.

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