Mentiras que nos decimos a nosotras mismas: ejemplos y cómo combatirlas

Hay algo mucho peor que nos mientan: el mentirnos a nosotras mismas. Esta costumbre tan extendida tiene las mismas características que las adicciones más clásicas, léase el buscarlas constantemente y el saber que solamente nos hacen daño. Nos empeñamos en repetírnoslas siempre que podemos, confirmándolas con aspectos de nuestra vida que pueden no tener relación alguna ni siquiera con el contenido de la mentira. Los casos más habituales son:

-Mentiras relacionadas con nuestro cuerpo: No importa lo que el espejo nos muestre o lo que digan las personas más allegadas, si hay algo que no nos gusta de nuestro cuerpo lo exageraremos hasta el extremo. En este caso hay dos vertientes, siendo la más habitual la que tiende a maximizar un defecto menor, necesitando en este caso saber darle la importancia justa. A su vez podemos directamente mentirnos con una tara inexistente, teniendo que trabajar duramente para concienciarnos de la utilidad de esa mentira.

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-Creer que todos piensan mal de nosotras: Algo que hacemos mucho, y si además le damos un toque de negativismo mejor que mejor. Es imposible que podamos decir con certeza lo que creen los demás, logrando solamente cambiar nuestra actitud cuando estamos con las personas de las que sospechamos.

-Justificarnos con ideas erróneas: Esta mentira es una de las más sutiles, y es que nos la decimos para darle crédito a comportamientos que normalmente no veríamos con buenos ojos. Desde comer un dulce prohibido hasta mentirle a los demás porque estamos seguras de que lo hacen con nosotras. Tendremos que hacer ejercicio de autoconciencia y percatarnos de cómo actuamos en estos casos.

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